Con el freno de mano puesto
Haces dieta, bajas unos kilos… y el rebote te los devuelve con intereses.
Amaneces hinchado y pesado aunque duermas 8 horas.
Vives pensando en comida: la ansiedad por el azúcar manda sobre ti.
Cada control médico suma una pastilla nueva y un "cuídese" sin explicarte cómo.